Datos recientes muestran que los estadounidenses están abandonando de forma constante algunos estados con impuestos y costes más elevados para trasladarse a jurisdicciones con cargas fiscales y costes de la vivienda más bajos. Aunque la decisión de mudarse nunca tiene que ver sólo con los impuestos, las tendencias migratorias lo están dejando claro: la política fiscal y el coste de la vida importan más que nunca tanto a los particulares como a los empresarios.
Tendencias migratorias nacionales y estados con «impuestos millonarios
Los datos sobre migraciones estatales de la Tax Foundation ponen de manifiesto una pauta: los estados con elevadas cargas fiscales combinadas y viviendas caras han experimentado una emigración neta persistente, mientras que muchos estados con impuestos más bajos del Sur (Texas), el Oeste montañoso (Wyoming, Nevada, etc.) y el Este (Florida) siguen ganando residentes. Los principales estados con «impuestos millonarios» -como California, Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut y Maine- aplican tramos superiores más altos o recargos impositivos a los declarantes con mayores ingresos, lo que intensifica la presión en el extremo superior.
- California: Añade alrededor de un 1% de recargo sobre los ingresos superiores a 1 millón de dólares, además de los tipos marginales ya elevados.
- Nueva York: Utiliza una estructura fuertemente progresiva con tramos muy elevados para las rentas superiores a 1 millón de dólares aproximadamente.
- Nueva Jersey: Aplica un tipo máximo en torno al 10,75% a los ingresos superiores a 1 millón de dólares.
- Connecticut y Maine: Imponen tramos superiores elevados que recaen fuertemente sobre las rentas altas.
Para los contribuyentes con rentas altas y los propietarios de empresas cerradas, estas diferencias pueden traducirse en deltas fiscales anuales de cinco y seis cifras, que a lo largo de una década resultan difíciles de ignorar. Muchos optan por «votar con los pies», trasladando la residencia principal, la actividad empresarial o ambas a jurisdicciones más favorables fiscalmente, pero manteniendo los vínculos económicos (o inmobiliarios) en sus antiguos estados de origen.
Nueva York: Focalización de las rentas altas y el nuevo impuesto de pied-à-terre
Nueva York es un claro ejemplo de cómo la política está respondiendo a estas tendencias. Aunque el estado y la ciudad de Nueva York se han enfrentado a preocupaciones constantes sobre la emigración y los déficits presupuestarios, los responsables políticos también están redoblando sus esfuerzos para pedir a los ultra ricos que contribuyan más. En abril de 2026, el alcalde Zohran Mamdani y la gobernadora Kathy Hochul anunciaron el primer impuesto de pied-à-terre de Nueva York: un recargo sobre las segundas viviendas de lujo valoradas en más de 5 millones de dólares cuando la residencia principal del propietario esté fuera de la ciudad.
Filadelfia y la dinámica de otras grandes ciudades
Ciudades como Filadelfia se enfrentan a una mezcla ligeramente diferente de problemas: lento crecimiento de la población, modesta inmigración y preocupación por la competitividad económica y las diferencias salariales e impositivas respecto a los suburbios circundantes y los estados vecinos. Recientes análisis de Pew y del censo, citados por los medios de comunicación locales, señalan avances en algunos indicadores sociales (como la reducción de la violencia con armas de fuego y de la pobreza), pero retos constantes en torno al crecimiento del empleo y la expansión de la base impositiva. Para muchos hogares, el cálculo se convierte en: quedarse en una ciudad con cargas salariales e impuestos sobre la propiedad más elevados y un crecimiento más lento, o trasladarse a un suburbio cercano -o a otro estado- con costes recurrentes más bajos.
Qué significa esto para los contribuyentes con rentas altas y los empresarios
Para las personas con rentas más elevadas, los propietarios de empresas canalizadoras y las empresas cerradas, el entorno está cambiando de tres formas fundamentales:
- Las diferencias entre los impuestos estatales son ahora un importante factor de planificación. La diferencia entre un estado con impuestos altos y otro sin impuestos o con impuestos bajos puede ser dramática en un horizonte de 10 a 20 años, especialmente cuando se combina con los impuestos locales sobre la propiedad y los salarios.
- Proliferan las políticas de «impuestos millonarios». Estados como California, Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut y Maine se inclinan cada vez más por las rentas más altas mediante sobreimpuestos y tramos impositivos elevados, mientras que otros estados hacen hincapié en bases amplias y tipos más bajos.
- La movilidad ofrece ventajas a los contribuyentes. El trabajo a distancia y las estructuras flexibles de las entidades facilitan el cambio legítimo de domicilio y, en algunos casos, de origen de los ingresos empresariales, siempre que el traslado esté debidamente documentado y justificado.
Para los clientes que se plantean una mudanza, la decisión nunca debe ser «sólo impuestos», pero sí un plan serio:
- Confirma la residencia y el domicilio verdaderos (días, hechos y vínculos).
- Aborda la estructura de la entidad y dónde se obtienen los ingresos de la empresa.
- Coordina la planificación de bienes, herencias y donaciones con las normas del nuevo estado.
Si estás sopesando mudarte de (o a) un estado con impuestos más altos -especialmente uno con un régimen de «impuesto millonario» o recargos municipales-, éste es el momento de modelar el impacto plurianual y asegurarte de que tu planificación fiscal, legal y financiera se ajusta a donde realmente pretendes vivir y trabajar.
Enlace de la Fundación Tributaria – Los estadounidenses se trasladan a estados con impuestos más bajos y estructuras fiscales sólidas
Philadelphia Inquirer – Filadelfia avanza en la lucha contra la violencia armada y la pobreza, mientras que el crecimiento económico se estanca, según un informe de Pew
Informe Penn – Estado de la ciudad de Filadelfia 2026